sábado, 17 de junio de 2006

Amar algo intangible...

Nuestro encuentro algo casual, deseo incesante que me llevo hasta ti, como cualquier otro, un antojo más que debía conseguir, como el que siempre buscaba. Al fin te tuve entre mis brazos, una noche de locura, caricias cercanas, me llevaron hasta tu cama acompañado de una alta dosis de alcohol. Lujuria, ganas de ti, es lo que desbordaba por los poros de mi piel, tu aroma me excitaba a tal punto de no sentir límites de mi sed sexual, sentirte cerca, besar cada rincón de tu cuerpo, fue único, casi perfecto, intenso, como yo, como nunca imaginé experimentar, tan irreal que pensé que no volvería a ocurrir, pero pronto se convirtió en un circulo vicioso, solo buscarte cuando creía necesitarte, sin compromisos, mientras seguía con mi búsqueda de la perfección, probar de todo, quedarme exhausta de lo prohibido, aunque siempre teniéndote presente.


Pasado un tiempo, decidí limitarme a lo normal, compartir solo con una persona que no eras tú. Obstinada de lo vacío y monótono, consiguiendo solo el fracaso y la desilución, esa misma que me llevo hasta ti y a todos esos que me hacían una noche felíz, libre, pero nunca satisfecha.

Yacía desesperada y apareciste de manera inesperada y sin tan siquiera imaginarme que traerías un rayo de luz a tanta oscuridad que me invadía, compartiendo lo único que ambos disfrutábamos de manera ocasional; por poco empezaba a entender que no era lo de siempre, era más que perfecto, era tan carnal como tierno, acaso se puede combinar ambos?, no, no me lo permito!, es tan nuevo en mi camino que pensé consumado y me toma totalmente por sorpresa sin tener respuestas a lo que debía hacer, simplemente quise dejarme llevar, sin miedos, era imposible pensarlo y menos sientiendo que era recíproco.

Despertar en una mañana cualquiera, sin saber el lugar donde estaba, alejada por completo de lo usual, estabas ahí, con los ojos cerrados y yo contemplando tu sueño, te veías tan indefenso, tan vulnerable que solo pensar en tocarte de manera sutil era como tratar de no romper una copa de cristal, así que me limité a seguir observándote, a detallar cada respiración, cada rasgo de tu rostro hasta que al fín despertaste y me diste un beso tan especial, tan mágico y sutil, me envolviste entre tus brazos dejándome con solo un suspiro de satisfacción. Te sentía tan mío que tenerte unos segundos lejos era como si me arrancaras una parte de mí, me volviste tan dependiente de ti y yo aún sin saber que hacer, solo quería tenerte todo el tiempo a mi lado.

La situación se escapó de mis manos, te diste cuenta de lo que sentía y sin preámbulos te distanciaste, porque estabas tan confudido como yo. Poco a poco intenté alimentar tu corazón y curar las heridas del pasado sin presionarte, pero no fue suficiente, solo obtuve una gran amistad y confianza, llegando al comienzo de todo.

Tocó la hora de partir a las responsabilidad cotidianas, con una sensación de tristeza, pero a la vez satisfecha de lo que vivimos; pasar la página, es lo que hice para no perturbarte.

Razoné en mi pasado y en lo que me convertí, me hiciste entender que era un ser incompleto e inconforme, que le daba importancia a cosas tan insignificantes desperdiciando lo tenido. Me diste la oportunidad de seguir a tu lado como confidente y respeté tu decisión y aquí estoy, llena de mucha tranquilidad y estabilidad emocional, protegiéndote desde lejos.