martes, 1 de septiembre de 2009

Ser madre...


Al comienzo todo es tan confuso, ves algo tan frágil y sensible cerca de ti, una nueva vida que acabas de traer al mundo, el cual sabes que esta lleno de cosas dificiles y duras... no sabes que hacer, no sabes como hablarle, sólo te preocupa como cuidarás de él. Tantas preguntas sin respuestas, tantos miedos. Pero al final, nada te importa, solo un gesto te llena y te da fuerzas para aprender junto a él todo lo necesario para sobrevivir en la vida.

Poco apoco te dejas llevar por el instinto, dejando atrás los consejos de los viejos, dejando los miedos a un lado y dejándo que el río busque su cause. Cuando menos lo esperas tienes la situación en tus manos, no habrá nadie mas que tú que pueda conocer mejor a tu hijo. Es tan satisfactorio, que ese pedacito de vida, sea dueño de tu corazón, de tu tiempo, de tus responsabilidades, de tus ganas de reír, de llorar y de luchar. No cambiaría esto por nada del mundo. Sí, lo sé dije que estaba llena de arrepentimientos, que hironía, al parecer todo tiene un por qué en esta vida.

Sólo me queda disfrutar de cada segundo, de sus gestos, de su olor, de su calor, porque crecen tan rápido, y nos muestran como el tiempo pasa como un torbellino sin darte cuenta...