jueves, 8 de septiembre de 2005

Tus palabras, un enigma, te alejas queriéndome y te refugias en sus brazos tras mi sombra que acompaña tu camino. Algo es invención, por qué desear retroceder el tiempo, acaso te arrepientes de tu arbitraje o simplemente aún quieres sembrar esperanzas por tu partida. Observas atrás con ganas de regresar, tus brazos, tus suspiros y tus besos me dicen que solo existo yo, pero qué falta por llenar y convencerte de que te siento mío. No quiero odiarla por sacarte de mi vida, pretendo verte felíz y aún así no lo estás.


Obtuviste mi remisión y lejanía, pero en momentos me siento la mujer más dichosa al concederme de tu atención y otras en las que solo soy parte del cúmulo partiéndome el alma. Esta situación me agobia a pesar de lo invulnerable que me encuentro. Me niego a sentir o pensar. Estoy consciente de lo que debo hacer, pero es tan difícil expresarlo cuando se ama de verdad. Daría lo que no tengo por saber que sientes.

No hay comentarios: