Ahí te yacía en el mar bajo la luz de la luna llena, relajado, desnudo, sin nadie que perturbara el encuentro. Te vi tan distinto a todos los años que compartimos juntos, era tanta confusión, no podía creer lo que pasaba.
Por un momento de lujuria nos dejamos llevar por nuestros instintos, acontecía tanta soledad en mi alma que solo pensé en refugiarme en tu figura, timidez que me envolvió a tal punto de olvidar lo que ocurría a mi alrededor y del rol que representabas en mi vida, aproveche el momento solo para sentirte mío, deseo reprimido incesante y que sobresalía por ese vacío que él dejó.
Deseaba que fuera recíproco, pero al despertar de ese instante, reflexionaste del gran error y sin preámbulos pediste relegar de lo sucedido. Incidente inmortal entre mis recuerdos. Ideas vagas pero no menos importantes que conllevan a una determinación, espero que sea la correcta.

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