martes, 10 de abril de 2007

Al fín te encontré...

Cobijado por falsas esperanzas te dijo que así es la vida, qué barbaridad, las idioteces que se le ocurrían. No había más diálogo contigo! Ella no era más que una mujer recurrente de las cosas ordinarias! Hablaba, claro que hablaba, de nada, no analizaba las cosas que decía, no reparaba en las consecuencias de sus frases sin argumento. Para ella el fracaso es de otros menos el propio, como siempre buscando un culpable de sus errores y la decisión más fácil. Te quiso, creo que eso dijo, le creíste, alguna vez sentiste esa magia que proyectaba su amor a través de tus ojos, pero no te valoró, basta! Bien que terminaste, porque ahora cerraste finalmente el capítulo que trataba de ella y abriste camino para que yo sin querer indagara en tu vida.

Curiosidad es lo que primero que despertaste en mí, esa adoración por un ser tan indefenso, la razón por la cual sé que sigues adelante sin demostrar vulnerabilidad alguna. Bastó solo unas horas para dejarme seducir por esa mirada tan segura y profunda, me tienes en tus manos sin defensa, sin restricciones, con ganas de cambiar por completo tu concepto de compartir con una mujer que se supere a tu lado, con la cual puedas conversar de manera agradable y comprensible, una mujer que te represente, que te ame y que a la vez ese sentimiento tú también lo transmitas… y a pesar que todo pasó de un día para otro, lo que menos siento es arrepentimiento, estoy feliz porque llegaste en el momento indicado y lo improvisado es lo que le da ese toque especial a esto. Proyectarnos a futuro, es mi inspiración. Sentirme en las nubes. Eres mágico, lo que siempre había anhelado, me atrevería decir que hasta mejor, ni en sueños llegué a asemejarte.

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